miércoles, 23 de enero de 2013


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Cómo no intentar soltar mis recuerdos en las manos del olvido?
Pero la resistencia se apropia de mi voluntad, cada minuto mi inconsciente saca la piel a flote...

En pocas noches, que logran ser suficientes para desarmar,
las bocas fusionaron el sentimiento y casi imposible se hizo separarlas.
No podría ser capaz de afirmar que alguna vez haya sucedido algo igual.


Esponjas rosadas, enrojecidas de ardor.


El fuego, que las tinieblas no consume,
se desarrolló plenamente sin horarios, sin futuros ni pasados.

Hoy no presente.

Dejar que no brote una gota de algún lagrimal,
es querer evitar lo inevitable.

Me pregunto si podré, vez alguna, soltar mis recuerdos en las manos del olvido...


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(ya, ya, ya)

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