domingo, 18 de noviembre de 2012
Máquina demoledora.
Hundió sus garras hasta el fondo,
hasta que no vio desparramarse la sangre
y secarse el objeto
no lo soltó.
La indecencia de no aceptarse sanguinario,
la mentira pintada de rosa,
casi parece bipolaridad,
pero sólo es teatro.
De inmediato, posteriormente
se hallaba en su festín,
exquisito banquete,
abundantes platos de variados colores.
Olía tan bien la sala,
confió haber elegido el mejor perfume para la noche,
la marca "desarraigo".
Supo bien por qué lo había elegido.
Por más que se vista con la etiqueta más fina,
su carne podrida y pestilente sigue embadurnando a los vivos,
intoxica lo que rodea, y muchos creen que el olor proviene de los otros,
pero en realidad es él quien vaga envenenado.
jueves, 15 de noviembre de 2012
.Siempre.
.Tus palabras son iguales que el silencio, me lo dicen todo,
tus ojos son el mundo en el que mi alma estalla,
tu piel, mi único abrigo,
tu melodiosa voz me ahoga en pentagramas.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Ganas
Tus ganas se apiadan de mis anhelos y de los tuyos también,
como si quisieran cobijarnos del frío.
Como si tuvieran vida propia, como si pudieran desprenderse de sus dueños,
conviven con la decisión de poder y no, caemos en conciencia de su dependencia.
Las ganas pretenden amainar la amargura, la ceguera y el alcohol,
pero se vuelven tan ficticias, casi utópicas,
cuando se abre el telón y vivimos la obra,
es lo cierto, lo real, la encrucijada.
Las ganas podrían agotarse en medio del fuego, tal vez porque una helada las azote;
las realidades.
Las ganas no son, a veces. A veces son sólo la "posibilidad de" y "la conclusión de nada".
cuando se abre el telón y vivimos la obra,
es lo cierto, lo real, la encrucijada.
Las ganas podrían agotarse en medio del fuego, tal vez porque una helada las azote;
las realidades.
Las ganas no son, a veces. A veces son sólo la "posibilidad de" y "la conclusión de nada".
lunes, 12 de noviembre de 2012
jueves, 1 de noviembre de 2012
Muros
Había aprendido tan bien ese arte que hasta me es útil en la situación contraria.
Construí un muro, lo bloqueé y lo bloqueé de manera prácticamente profesional, nada podía contra él. Una flor creció al borde, en el cimiento, y con trabajoso esfuerzo se fue alzando, lo resquebrajó, una grieta comenzó a abrir paso en el cemento y ladrillo, traspasó. De todas maneras el muro siguió en pie, tanto esfuerzo no había sido en vano. Los pétalos adornaban un poco, le dieron color, la grieta verdeaba, la pared no caía.
Pero nada es eterno, la cromática abundó precisamente momentos antes de volverse todo gris. Al parecer siempre hay una mejoría antes de la inminente muerte, quizá eso fue lo que sucedió.
La flor probablemente marchitó y ahora (yo) practico ese gran arte para que el gris no penetre la grieta, giro la cabeza hacia el interior de mi mundo sin flor, como si todo siguiera igual, como si nada me alcanzara.
Bloquear la flor y al gris, uno en consecuencia del otro y su inversa.
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