domingo, 30 de octubre de 2011

Blanco ácido de fruta cálida,
adormecés mis sentidos.
Noche un tanto fría, un tanto áspera
tu licor endulza mi oído derecho.

Témpera amarillenta
parece luz esbelta detrás de la puerta
la que conduce a la cama
para soñar cosas inciertas.

Dorada tinta influyente
que no puedo decirte que no,
te encontraré en el fin
verás mi muerte.

Bello encaje de vestido envolvente,
retazo de polvo, envejecido puente;
me cruzás, te cruzo,
me ves a un lado, inerte.

Precipitada caés
a mi esófago, a mi mente
quebrada, adormecida,
estado poco consciente.

Quemada la lágrima,
quemada la barba,
quemada la foto,
como papel roído por ratas.

Lechuza de calle del centro
quien te encuentra, se mantiene inquieto.
Escoba de paja, barre los deshechos
de vida febril, alborotada.

Cuál es el final, yo no lo encuentro.
Un punto en la oración, las tildes en las íes.
Ensayando una estrategia,
cretino sábado de secos jazmines.

sábado, 29 de octubre de 2011

Inentendible

Corren detrás de vos los "me gusta", automáticos, degradantes.
Corrés detrás de los "me gusta", ambiguos, mundanos.
Andan detrás de tu imagen difusa, cuentos de nadie.
Un foco absoluto a tu persona y entorno, enfocar finalmente todo lo que te rodea.

Inentendible.

Anda puesto en vos algo conocido, pero está sobre un desconocido, inentendible.
Sonrisas con rush, a las que no podés decir NO, incontenible.
Corre el tiempo detrás de mí, y yo quiero que se detenga, se pause, me pause.
Se queda una historia detrás de todo, porque nada se termina,
porque todo sigue igual... y de qué valen mil palabras,
si la verdad está en el ACTUAR.

Inentendible.

viernes, 28 de octubre de 2011

Va y viene.

Va y viene
Viene y va.
Iris como brisa
se escapa de mis recuerdos.

Va y viene
Viene y va.
La valija llena
Puerto nuevo.

Va y viene
Viene y va,
No quiero dañar tu corazón
pero ya me quiero retirar.

Va y viene
viene y va.
El amor, el odio
contrariados símbolos de amistad.

Una verdad.
papel carbonizado
con el fuego de mi estómago.
LA verdad.

Lo que siento
Lo que no
Lo que va y viene,
lo que no volverá.

Lágrimas secas en una canción de mi amor platónico, o en muchas.
Al menos me puedo liberar,
alma suelta detrás de palabras de cristal.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Desentierro del alma.


Un día voló tu ser
Desconozco el lugar al que ahora pertenece.
Se volvió viento, lo sé
Y huele a jazmines y rosas.

Lleva enlazado un trozo de luna
Tu dedo anular,
Te casaste con la noche
En la que nos ves orar.

Sal en los ojos
De vez en vez
nos observa al despertar.
Tu recuerdo es arena
Que se traga el mar,
Allí, donde los pies no tocan,
Te dejamos descansar.

Qué te has vuelto, no lo sé
Tu aroma a ella llegó
Le dejaste un Hola, un Adiós
Entonces descansó.

Ella, yo, encaje fino
Trabajo vespertino
Incesante desafío
Que decidimos enfrentar.

Ausencia como un agonizante latido…
No importa, es que cuando se oye,
Nuestras almas empujan la tierra
Y ascienden a tu encuentro.

Ahí nos estamos viendo,
Acá, donde nos encontramos
Todo el tiempo, detalles
En cada momento.

sábado, 22 de octubre de 2011

Maralalala.

(No sé escribir poesía, ni nada, si siquiera pretende ser una, sólo surge, como todo sentimiento, surge y fluye y es tan bello dejarlo fluir...)


El barco que dejo ir
Navega en mares desconocidos.
Ya no importa hacia dónde va,
Pues yo sigo mi camino.

Distintas son las rutas que tomamos
Y cruzarte no deseo.
Se respira olas de sal
Que empujan lejos a mi velero.

Te quiero, te quiero, te quiero olvidar
Barquito podrido,
Llevás a cuestas el disfraz
Que usarás en tu nuevo destino.

Yo me tinto de blanco,
Mejor transparente para no verme
Y en aquella piedra me pierdo,
Como pierdo a mi consciente.

Enhebro el hilo de plata
Con el que uní mis dientes
Y coso una linda sábana
Donde reposará mi mente.

Te pierdo, te pierdo
Poquito a poco, un poquito más
Que casi me alboroto.

Son historias que el mar
Con su tempestad ha roto.

viernes, 21 de octubre de 2011

La sangre en los ojos.

Te invito a ser un idiota.

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Cubos rojos, verdes, amarillos.
Pestañas cortas, toboganes inciertos.
Latidos lejanos.
Ruinas recobrando vida.
Tu ojo izquierdo.
Tu hombro derecho.
Tu rodilla de metal, 7000 °K.
Casi que me calcino.
Nubes rosadas, liberarse quieren.
Rombos azules, y panzas chatas.
Escrito sin sentido, pero sentido, sintiendo cada palabra.
Pestañas, pestañas, pestañas de lata.

jueves, 20 de octubre de 2011

A volar...

Oh, niña, tu inocencia te ha condenado… Pero pronto crecerás y te volverás piedra.
                                             
Le regaló alas, se las calzó en las espaldas, estaban diseñadas a su medida, eran perfectas, blancas, relucientes, como la luz del mediodía. Daba vueltas, bailaba al son de la brisa cálida de la primavera bonaerense.
Se vio al espejo, pensó “por fin podré volar”, no había nada que la atara, estaba sujeta sólo a sus alas, y con ellas se echaría a andar.
En la cornisa más alta, dudando un poco, pero decidida a arriesgar, a dejar sus miedos atrás, se lanzó, pero la caída fue inminente. Quedó en el suelo, un poco deshecha, un poco rota, y sus alas vueltas añicos. Entonces se sentó, con las manos raspadas sostuvo su mentón, sus codos en las rodillas, y empezó a calcular….pero no le daba los números. Ella había confiado que esas alas eran de calidad, que eran de fiar, que podría ir bien alto y volver con el alma llena de sueños. Decidió remitirse al origen, se acercó a él y le preguntó “Pero qué pasó con tu regalo? Me lo habías dado con el pecho abierto, con el corazón en la mano, y ahora me encuentro con que son alas de plástico? Claro, cómo iba a remontar vuelo si para eso tenían que estar hechas de plumas, ser livianas, suaves…qué es lo que pasó?”. Y él sólo alcanzó a decir “Es que no tenía para pagar alas de verdad, a cambio de ellas debía entregarte mi alma de por vida, concretar mis palabras, hacerlas un hecho, entendés?”
Entendió, ella entendió. Él borró con la mano lo que escribió con el codo, como dice una canción por ahí. Le regaló alas de plástico, ella creyó que eran originales, como los zapatos de cuero, y se lanzó…al precipicio. Entendió que era más fácil pintar su amor de plástico, vestirlo de sintético, hacerlo bueno por un rato.
Pero ella se había roto los huesos en la acera, se había desparramado en la calle, quedó manchada de rojo, y él ni siquiera había pagado por una mísera pluma.

lunes, 17 de octubre de 2011

Amaneciendo

Tenía un ojo cerrado, otro semiabierto, la luz tenue de la habitación envolvía mi rostro, mis sábanas. Se acercaban imágenes, me acosaban con su dulce aroma de perfume barato y colores socialmente imposible de combinar, de ropas gastadas, un poco rotas.
Parecía un arlequín que me hablaba, pero no entendía nada, yo no entendía o él, no lo sé. Pronto acercó a mi cara una flor que tenía en la mano, al parecer era una fresia, al parecer, también, sabía que me gusta cómo huelen esas pequeñas creaciones de la naturaleza, y sonrió como payaso mal pintado, como esos que me caen mal, que me asustan un poco. Él, que se veía ridículo como yo algunas noches, daba vueltas y saltos, hacía sonidos que, por lo que pude interpretar, era una especie de canto; entonces se filtró una palabra: "Amanecer".
Sí, amaneció y yo con ese pseudopayaso en mi habitación. La claridad entraba cómoda por las hendijas de la persiana, y tenía la certeza que detrás de la ventana había Mar, estaba en la casa de mis sueños, aunque en realidad no sé cómo sería esa casa, sólo quisiera que esté a orillas del enorme cúmulo de agua, dueño de olas plateadas.
Había amanecido, con la furia del sol, y con el viento punzante que "livianaba" el calor.
Ahí estaba yo, con los codos en el borde de la ventana, con la persiana ya levantada, mirando a esa imagen de ensueño, y el arlequín que se iba saltando por encima del líquido radiante, florecido de espuma.

sábado, 15 de octubre de 2011

.El Principio.

Este blog sólo busca ser un lugar de distensión donde los pensamientos, las reflexiones, las imágenes, la música y demás se suelten libres, se dejen ver, se permitan ser en su estado más sincero.
Veremos qué pasa.






Ahora nace el Libre Despertar.