Como uva seca lo siento, vibra apenas en el centro; otras
veces se sintió similar. Cada vez que algo se agota, creo que una parte de mí
ya no tiene recupero, todo se transforma y no vuelve nunca a su forma original.
Quizás mi capacidad se incapacite gradualmente y esta vez siento negarme desde
otro lugar, ¿de qué sirve?, tal vez ni siquiera quede el aprendizaje, tal vez
me llene de más preguntas, o tal vez me esté insensibilizando, y aún existiendo
el cuestionamiento ya nada podría mantenerme pensando. Se me paraliza la
sangre, todo aquello pierde el sabor. No quiero soñar más ahí, me convenzo más
de que esa no es mi jurisdicción, tendré que direccionar mi perspectiva hacia
otras semillas, otras cosechas.
Podrán pasar efusivamente, rozar mi espacio, atropellarme,
pero creo que nada logrará instalarse en mi estómago otra vez.
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