lunes, 8 de octubre de 2012
Lopez y Domingo.
Me encendí, siendo una noche eterna,
siento la noche derretir sus velas en mis ojos.
Se entierran mil espadas en mi estómago,
y su filo no desgarra.
Tal vez no quiera olvidar tu aroma, y me invento que el sueño no me alcanza, para perdurarlo, para saltar con ese ritmo que tiene tu cara.
Ah no, no quieras ignrarlo, te ataste a mi alma, y ahora te atrapé, sé que no querés irte de ahí.
En el mareo te dejo salir, audaz en tus palabras, sabés cuál es la tecla que entona esta canción.
Es el embudo a tus oídos, a los míos, a la letra de una cantata, al sabor de la soda en dos puntos estratégicos, al limón que corta un poco este empalagamiento impensado.
Y quiero escribirte, eternamente, tus graves latiendo en mis sienes, en mi centro. Sería injusto trabar sentimientos, al fin y al cabo somos básicamente eso.
Te dejo salir en mi conocimiento, en el rojo oscuro de un líquido vacilante que viaja por mi sangre, volá, volá libre, somos almas que se esperaban desde vidas anteriores.
http://www.youtube.com/watch?v=VoGwvVoaoCw&feature=related
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