jueves, 24 de noviembre de 2011

A mi tierra.

El vino de tus sueños bebí,
en un bosque de niebla condensada me dormí,
a la luna de Júpiter me escapé,
allí estos pequeños versos te escribí.

Con mis pies te sentí,
vibrante y urgentada, percibí
que pedías volviera por vos,
y te salvara de una mente ruin.

Vos que me das oxígeno,
y de comer, de tomar y dejar,
que me das sostén y hogar
juro, no te vuelvo a abandonar.

Comprendé mi corazón,
por momentos se vuelve piedra y no hay perdón,
si es que me fui, fue sólo por mí,
ya he vuelto para curarte del dolor.

Santa, pura, pero herida,
a veces parece que actuaras con rencor,
no es para menos, te hemos descuidado,
tal vez aún estemos a tiempo de enmendar el error.

Te oí, te vi,
Pedías volviera por vos,
Tranquila, ya estoy aquí
he venido a calmar tu dolor.

lunes, 21 de noviembre de 2011

-Sueño de domingo-

En mis sueños ha hablado mi inconciente, será que estuviste muy presente en mi cabeza estos días que por ahí apareciste.

Exponerme nuevamente a la situación de intercambiar palabras con ella, esperándote, como siempre lo ha hecho, para acompañarte, para despedirte o quién sabe qué, y yo, con mi orgullo roto, desvalido, de pie mentiroso me encontraba esperando una respuesta, explicación o algo así. Preparabas tus cosas, y como siempre lo sospeché, estuviste listo para irte sin importar nada, sin dejarme alguna tranquilidad en mi interior, así fuera momentánea, así luego volviera la revolución en mi sangre. Y lo grité en tu cara, que acaso eras de esos que lastiman y no les interesa nada más, más que haberse salido con la suya, no había ni monosílabo que tu boca ejecutara.
Y ella ahí estaba, gritándote también, pero a mí poco me preocupaba, sé que alguna frase como “cómo podés hacerme esto” surgía de su voz, mas en ese instante ya no cabía posibilidad de escuchar a ninguno, que la rabia me atormentaba a tal punto que me adelanté en la salida (sin saberlo pero sabiendo) y todo empezó a estallar, una gran explosión, un fuego envolvente del interior de esa casa se expandía hacia fuera, hacia el lugar en el que se encontraban, para quemarlos, para desaparecerlos (a ustedes y a todas las otras historias), y yo corría delante.
Posteriormente, pronto, entendí que ese desastre lo había preparado yo. Autora de ese crimen en mi sueño, quería quemar con fuego sus rostros, los otros, y mi ardor interno.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Por un fantasma.

En mi sangre navega tu nombre, por cada rincón, por cada espacio, va quemando toda vena a su paso, va dibujando el recuerdo. Pareciera mi cuerpo empecinarse con marcarte en mis adentros, tatuar los ojos muertos y la sonrisa asustada. Son las comisuras de tus labios las que lloran y me llaman a su encuentro, a lo que cada mañana quiero escaparle, ese aire que trae el viento.
Espuma, tan revuelta que no se entiende, es mi líquido espeso que atraviesa mis vasos, que se estaciona en mi cabeza, torbellinos que no puedo detener, las sensaciones y emociones convulsionadas en el deseo de evitar lo que ya no es.
Principiante en esta historia, aprendiz de soldado, sólo llevo el casco para evitar los metales en el cráneo, mientras mi sangre turbulenta vuela en mi interior, sigue y sigue, qué poco tacto tiene, a ver hasta dónde lleva estos retazos de amor tambaleante.
Juegos de luz y sombra, entre caprichos y necesidades, oscilando entre orillas de ríos dulces y mares salados, conteniendo la respiración bajo el agua de la ducha, una pavada para engañar la otra historia que aprieta el cuello, la que asfixia en serio, la que, todavía, se resiste a abandonar el duelo.

Cuestiones de madrugada o de siempre.-

Desvariar, de vez en cuando tiene sentido.
Recordar, de vez en cuando es un sinsentido.
Pensar, a veces es un actividad innecesaria.
Sentir, siempre es urgente.
Hablar, a veces se vuelve incoherente.
Soñar dormido, a veces algo tormentoso,
Soñar despierto, un acto de valentía.
Arriesgar, siempre es un riesgo…justamente,
Arriesgar es hacer verbo ese sueño conciente.
Llorar,  de vez en cuando es un alivio.
Cantar, siempre es decir “estoy vivo”.
Vivir, es una melodía en el universo.
Jugar limpio es un verso bien escrito.

Son mis
dedos que bailan sobre botones, buscando descargar esos impulsos nerviosos, deseosos de convertir un sentimiento en arte, o simplemente liberarse. Dedos que viven, como mi corazón, como mi mente, como mi carne, como mi suerte…recorro mi destino o mi destino me recorre, o corro a mi destino, o él me corre a mí, No quiero escaparme, acá estoy para lo que venga, que  paré a muchas balas con mi pecho, y aunque un poco agujereado, sigue haciendo frente. Dale presente, sé presente, yo te vivo J

[

jueves, 17 de noviembre de 2011

Adiós-Hola


Ayer me hiciste pensar en lo que te dije, Adiós y Hola son la misma cosa…

Sucede que un hola es una puerta abierta a un sinfín de sucesos nuevos; un adiós ¿qué diferencia tiene? Es otro sinfín de historias que vienen, ya sea al despedirse del día, un Adiós de “buenas noches” o un Adiós para siempre. Y en este último es en el que quiero reparar, que es el que más nos duele. Es como la canción de Cerati: “poder decir adiós es crecer”. Cuando le decimos a alguien “chau”, “adiós”, “hasta nunca”, “hasta siempre”, estamos diciendo Hola, saludamos a lo que se acerca, como si se abriera una ventana (no puerta todavía), donde entra el viento del temporal momentáneo, pero es por la misma que se verá a través: salir el sol, nubes juguetonas en el fondo azul brillante, pájaros ir y venir, estrellas cruzando de un lado a otro y tanto más. Es una ventana que nos invita a salir, a animarnos a ser partícipes de todo ese “lío” de allá afuera, reír en ese caos natural, tan bello, tan puro, tan sincero; es una ventana que nos grita “arriesgá!, otra vez arriesgá”, que la vida es eso, es un juego intenso en el que hay que dejar nuestras cartas más fuertes para conseguir lo que nuestro corazón nos pide, comprometernos con nuestros deseos más suaves, aliarnos con la verdad de nuestra esencia.

Sí, es cierto mi querido, considerándolo así, Adiós es Hola y viceversa.

Adiós (sonríe)

viernes, 11 de noviembre de 2011

Guardo en mi mano, apretado, arrugado, un pedazo de papel, es viejo, tiene historia, lo guardo y llevo conmigo, es La Historia. Y al dormir se aflojará mi mano y dejará salir la lluvia que hay entre mis endurecidas falanges. Las tormentas que fluirán hacia mares, mares que darán de respirar a peces, peces que alimentarán gaviotas, gaviotas que soltarán plumas en los cielos. Mi pedazo de papel, mi lluvia mojada, mi libertad liberada. Sonriendo entre oxígeno.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Pajarito.

No habías notado? Tengo un pájaro en la cabeza y atraviesa cada ramita que surge de mi maleza craneal, con su pico filoso, puntiagudo, pajarito con un sentido agudo para ver lo que se debe deshacer en un segundo para no perforar mi hueso nasal.

¡Pobre pajarito, qué esforzado es su trabajo! no entiende por qué ando por los bajo-mundos de las inmundicias de esta ciudad. Pajarito sacrificado, que con sus uñas se sostiene sobre algo que a veces no tiene base y solito se las tiene que arreglar. Y debería volar…pero me ha contado el secreto, lo hará una vez que haya todo decorado, y lo deje preparado porque alas yo no tengo, me quedará solo mi cerebro, y él se irá a cantar por lo alto, cuando esté lista para escucharlo desde acá.



(algún sentido ha de tener, cuál es...no lo sé...dejémoslo a libre interpretación...)