lunes, 21 de noviembre de 2011

-Sueño de domingo-

En mis sueños ha hablado mi inconciente, será que estuviste muy presente en mi cabeza estos días que por ahí apareciste.

Exponerme nuevamente a la situación de intercambiar palabras con ella, esperándote, como siempre lo ha hecho, para acompañarte, para despedirte o quién sabe qué, y yo, con mi orgullo roto, desvalido, de pie mentiroso me encontraba esperando una respuesta, explicación o algo así. Preparabas tus cosas, y como siempre lo sospeché, estuviste listo para irte sin importar nada, sin dejarme alguna tranquilidad en mi interior, así fuera momentánea, así luego volviera la revolución en mi sangre. Y lo grité en tu cara, que acaso eras de esos que lastiman y no les interesa nada más, más que haberse salido con la suya, no había ni monosílabo que tu boca ejecutara.
Y ella ahí estaba, gritándote también, pero a mí poco me preocupaba, sé que alguna frase como “cómo podés hacerme esto” surgía de su voz, mas en ese instante ya no cabía posibilidad de escuchar a ninguno, que la rabia me atormentaba a tal punto que me adelanté en la salida (sin saberlo pero sabiendo) y todo empezó a estallar, una gran explosión, un fuego envolvente del interior de esa casa se expandía hacia fuera, hacia el lugar en el que se encontraban, para quemarlos, para desaparecerlos (a ustedes y a todas las otras historias), y yo corría delante.
Posteriormente, pronto, entendí que ese desastre lo había preparado yo. Autora de ese crimen en mi sueño, quería quemar con fuego sus rostros, los otros, y mi ardor interno.

1 comentario:

  1. Es muy beneficioso para uno poder plasmar los sentimientos, dejarlos salir, poder gritar. No te guardes nada.
    Te quiero mucho amiga mía.

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