miércoles, 3 de abril de 2013

48.


Es el número que te festejaríamos hoy, de alguna manera desde acá soltamos al cielo una felicitación. Sin embargo, la necesidad eterna de abrazarte y sentir simultáneamente vibrar tu pecho con un gracias, es infinita.
Nada cambió este tiempo de distancia, sólo uno anda caminando los días porque es lo que debemos, estás presente siempre en detalles y recuerdos, estás también cada vez que necesito hablarte y escuchar tus consejos (cierto que no te gustaba esa palabra, mejor "opiniones").
Te extraño, todos los días, cada uno de ellos, en algunos el dolor se banca, en otros, la ausencia se hace jodida.
Hoy, quizás más que otras veces, quisiera poder ir a verte, que me recibas en la puerta de tu casa (sea cual fuere) y decirte en un apretujón "Feliz Cumple, papi". Lo suelto al cielo una vez más, sé que vas a sentirlo a pesar de la distancia física, porque cuando es el alma la que habla, la carne ya no importa.

Te quiero muchísimo y siempre va a ser así.

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