miércoles, 2 de noviembre de 2011

Como una pluma cae, al suelo, sin quererlo, sin desearlo. Cae, empujada por la gravedad, esa maldita que atrae al tiempo, al cuerpo, a la verdad. Cae.

Una historia entre miles, son todas iguales, estas historias mal contadas, con errores gramaticales y de ortografía. A mí me gusta ponerle las tildes a las palabras correctas, pero incluso a veces, aunque lo tenga presente, por el vertiginoso ritmo de vida, se me pasa alguna que otra, y me queda un "cuando" por un "cuándo"...cuenta otra cosa.

A mí me gustan las paredes mal pintadas y el cabello alborotado, un poco cuerdos, un poco desquiciados, un poco realistas, un poco soñadores, y con, al menos, un pie en la tierra. Me gustan dorados, me gustan plateados, me gustan grises, mejor los matices de una mente con ideales. Me gustan dispuestos, y los platos en la mesa, bien puestos, eso significa con algún material sólido digerible, bien cocinado.

Como una bolsa llena de viento, un extremo abierto (como lo tiene toda bolsa), se eleva al cielo, pero no llega lejos; nadie, o pocos, aunque a veces desbordemos, quiere tocar las nubes, no se quiere estar tieso.
Se eleva el deseo, como el vapor de la pava hirviendo, para desaparecer en el intento de ser, pues termina siendo parte del entero, para dejar de ser lo que venía siendo.

Canta un pajarito, se escucha a lo lejos, avisa, es momento, hay que cerrar los ojitos, no es hora de estar despiertos.




...y cuando las ideas se terminan, simplemente hay que irse a dormir.




                                                                                                                          -.- zZzzZzz

3 comentarios:

  1. Simplemente me encantó! No podría agregar algo a eso.

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  2. Coincido con el comentario anterior! Y puedo agregar que no puedo agregar algo a eso.

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  3. cuando este mas cuerda t escribo en esta, no doy mas del sueño!

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