sábado, 22 de octubre de 2011

Maralalala.

(No sé escribir poesía, ni nada, si siquiera pretende ser una, sólo surge, como todo sentimiento, surge y fluye y es tan bello dejarlo fluir...)


El barco que dejo ir
Navega en mares desconocidos.
Ya no importa hacia dónde va,
Pues yo sigo mi camino.

Distintas son las rutas que tomamos
Y cruzarte no deseo.
Se respira olas de sal
Que empujan lejos a mi velero.

Te quiero, te quiero, te quiero olvidar
Barquito podrido,
Llevás a cuestas el disfraz
Que usarás en tu nuevo destino.

Yo me tinto de blanco,
Mejor transparente para no verme
Y en aquella piedra me pierdo,
Como pierdo a mi consciente.

Enhebro el hilo de plata
Con el que uní mis dientes
Y coso una linda sábana
Donde reposará mi mente.

Te pierdo, te pierdo
Poquito a poco, un poquito más
Que casi me alboroto.

Son historias que el mar
Con su tempestad ha roto.

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