adormecés mis sentidos.
Noche un tanto fría, un tanto áspera
tu licor endulza mi oído derecho.
Témpera amarillenta
parece luz esbelta detrás de la puerta
la que conduce a la cama
para soñar cosas inciertas.
Dorada tinta influyente
que no puedo decirte que no,
te encontraré en el fin
verás mi muerte.
Bello encaje de vestido envolvente,
retazo de polvo, envejecido puente;
me cruzás, te cruzo,
me ves a un lado, inerte.
Precipitada caés
a mi esófago, a mi mente
quebrada, adormecida,
estado poco consciente.
Quemada la lágrima,
quemada la barba,
quemada la foto,
como papel roído por ratas.
Lechuza de calle del centro
quien te encuentra, se mantiene inquieto.
Escoba de paja, barre los deshechos
de vida febril, alborotada.
Cuál es el final, yo no lo encuentro.
Un punto en la oración, las tildes en las íes.
Ensayando una estrategia,
cretino sábado de secos jazmines.