jueves, 14 de febrero de 2013

La segunda.




La segunda es la opción que le sigue a la primera.
Por más que la primera de la anterior oración tenga mucho que ofrecer,
siempre será la segunda, puesto que la primera tiene la historia labrada,
y la historia es parte de lo que se es.
La segunda es el miedo a lo nuevo, probablemente un agujero sin fin,
y es preferible sólo arrimarse y jamás caer.
La primera tendrá los hilos de la marioneta, y la marioneta no sabrá si querer pensar o dejarse mover.
La kinesis de la marioneta será prefabricada, y aún intentando corromper los límites,
siempre la mano la volverá al lugar.
No importan los motivos, lo segundo no es lo primero, ni lo primero es lo segundo,
y siempre, siempre, gana la primera opción.


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