Y si acaso alguien se atreviera a decir que es simple o quizá fácil, automáticamente lo refutaría con rabia. Como si la rabia viniera de la afirmación primera...
Será que me es imposible alejarme de las imágenes, por el sólo hecho de ser las más bellas que haya visto/protagonizado alguna vez, o por haberme levantado del suelo cuando toda idea de querer se me había desvanecido, o por cuidar cada detalle como no había nadie cuidado antes, y haber hecho que deje detrás de mí los defectos que tanto solían atormentarme...
Sublimes momentos fugaces, explotaban de enérgicos y de felicidad. Esas sonrisas que ponían los cachetes rojos, la sangre parecía hervir. La foto que saqué tantas veces en Constitución.
No es nada fácil... "¿y cómo hacemos?", preguntaste. Y yo todavía no sé qué responder.
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